La caída del cabello: ¿Hay alternativas a los medicamentos?

Comparado con la necesidad de invertir en investigaciones para buscar la cura a enfermedades graves, dedicar tiempo a investigar las causas de la caída del cabello y sus remedios parece un tanto superfluo. No obstante, llegó un momento en el que el problema cobró tanta importancia que se desarrollaron productos específicos para tratarlo.

Los diferentes tipos de tratamiento desarrollados han traído como resultado que hoy en día se puedan tomar medicamentos de forma oral o que se apliquen directamente sobre la zona afectada de modo externo. Hombres y mujeres reciben diferentes tipos de medicamentos y de dosis, pues las causas de su caída del cabello son diferentes.

Efectos secundarios

Los medicamentos que exigen receta médica influyen en el sistema hormonal, específicamente sobre la testosterona. Su desventaja es que por ejemplo las mujeres embarazadas no pueden tomar estos medicamentos en ningún caso. Tampoco aquellas personas que padecen tumores cuyo origen sea hormonal o que padezcan enfermedades donde las hormonas jueguen algún papel, no deberían tomar estos preparados contra la caída del cabello. La aplicación de Finasterid (Propecia®), Dutasterid (Avodart®) o algunas pastillas anticonceptivas con efectos sobre el crecimiento del pelo está supeditada a determinadas condiciones. Otras sustancias como el Minoxidil (Regaine®) se pueden comprar sin receta y se aplican directamente sobre el cuero cabelludo. Hombres y mujeres deben aplicarse diferentes dosis. Los estereoisómeros como el Alfatradiol (Pantostin® y Ell-Cranell® alfa) y los preparados de cortisona, que actúan contra la caída circular del cabello y contra las inflamaciones del cuero cabelludo, pueden ser utilizados tanto por hombres como por mujeres.

Remedios naturales

Sin embargo, la caída difusa del cabello puede ser tratada mucho mejor con productos naturales y suplementos nutricionales. Cuanto antes se ataque a dicho tipo de alopecia, mayor será la eficacia del tratamiento. Junto a los preparados que se pueden comprar sin receta médica, como la cistina, el cinc, la biotina, los aminoácidos y la vitamina B, existen numerosos champús, ampollas, tónicos y lociones.  Hasta dónde pueden ayudar estos productos es discutible, pero desde luego está comprobado que a través de una buena alimentación se puede prevenir en gran parte la caída del cabello. La cistina, como parte fundamental en la formación de la queratina, así como las vitaminas B1 y B5 como incitadores de la división celular y, por tanto, de la formación de nuevas células capilares, juegan un papel muy importante. También la biotina, necesaria para la formación de la queratina, se vende sin receta médica. No es posible un crecimiento sano de cabellos, uñas y piel sin queratina ni biotina. Tienen además que encontrarse en cantidades suficientemente altas. Todos los preparados hasta ahora citados pueden tomarse a lo largo de toda la vida para que el crecimiento capilar esté estimulado. Los primeros síntomas de mejoría se pueden observar en aproximadamente dos meses. Con los preparados de Finasterid hay que ser un poco más paciente y esperar unos seis meses hasta notar los primeros efectos. Aquellas personas que ya sólo pueden peinar algunos cabellos sueltos sobre su cabeza no podrán, lamentablemente, recuperar gran cosa con el uso de estos productos.

Más vale prevenir que curar, es un lema fundamental para evitar la caída del cabello

El modo más efectivo de combatir la caída del cabello es cuando se trata antes de que dé la cara. No obstante, esto no nos resulta tan fácil. A pesar de lo importante que es para nosotros la apariencia física, mantener una alimentación sana siempre nos cuesta trabajo. Es mucho más fácil aplicar un champú o un tónico capilar. Además, se nos ha hecho creer que los medicamentos son mucho más efectivos que cualquier otro tratamiento. Sin embargo, estos sólo tratan el impacto de una alimentación deficiente o de algún trastorno hormonal. La causa real permanece oculta y sin tratar. En cambio, los suplementos nutricionales y los cambios en los hábitos alimenticios se dirigen a la causa del problema, aunque eso sí, hay que pensar en ellos desde un principio.

¡Quien se ocupa de un niño una vez que se ha caído al agua ha perdido muchas oportunidades!

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